El derecho a la invisiblidad y lo no decible (entre texto)

Ya hace tiempo que el trabajo de muchas etnógrafas, de cierto tipo de producción fílmica y la investigación educativa de algunas feministas han puesto en duda el valor de la voz auténtica, de la experiencia real corporizada en el testimonio. Simultáneamente también han cuestionado  los resultado e impactos de los aparatos discursivos que dan voz.  En todas estas reflexiones, encontramos así estrategias y modos de resistir a la voz como algo único, al tiempo que se narra de forma débil, descentralizada, señalando espacios de incertidumbre o suturas en los textos. Se trata de cuestionar su esencialidad. De suponerla cómo verdad absoluta .De desencializar los relatos o las entrevistas como espacios universales y representaciones justas sobre los hechos o las personas ( podríamos hablar incluso de descolinzar metodlogías/ escrituras). Aproximaciones teóricas y metodológicas no nos faltan en este sentido  a partir de imágenes y términos mu útiles como, entre otros,: el rumoreo como contradiscurso ( gossip), la rizovocalidad, el fuera de marco, el proyectar las sombras, o atender a las voces disruptivas. Todos ellos dan cuenta de posicionamientos políticos que nos recuerda desde la investigación que la política de representación se configura como un elemento clave a la hora de entrevistar y representar a los diversos sujetos. Efectivamente, no se trata de ser naïve, ni condescendiente con cualquier voz. Menos aún de componer narrativas esencialistas a la hora de representar al Otrx. En esta postura refuerza el derecho a la invisibilidad, las estrategias de trabajo que desconstruyen la representación del otro, y los modelos de presentación de lo indecible. Aquello que se genera como subtextos, o entre-textos,es parte del proceso de trabajo colectivo con los grupos, y en ultima estancia la negociación de que se visibiliza, que se queda entre las sombras, que se dice y que queda sin decir, o cómo se negocian y enuncian estar entre las sombras y las luces es parte del proceso de investigación.

Específicamente, esta reflexión también atraviesa parte de nuestras negociaciones y modos de trabajo con los grupos y escenarios con los que estamos intentando generar situaciones de aprendizajes. Entendemos que la parte de trabajo con los diversos colectivos es generar aparatos o dispositivos sobre los escenarios como medios de representación colectiva. Sin embargo este hecho no nos exime de negociar y generar relaciones complejas sobre cómo circular estos materiales. Sobre qué sacar a la luz y cómo enunciar las diversas prácticas. Esta dimensión política del proyecto , pensamos, tendría que estar presente en todas las fases: no se trata tanto de vincularse de modo positivista a los escenarios, o simplemente de devolverles alguna narrativa o representación. El punto clave y necesario sería negociar con los escenarios cómo se representan, en qué grado y modo quieren que circule está información, o de qué modo quieren disponer del material producido. Y en este proceso ,claro está, nosotros negociamos y pactamos estrategias de representación con ellos. Somos uno más. Dicho esto, pensamos que en los sucesivos mapas y narrativas sería interesante contrastar con los diversos grupos las palabras, los modos de enunciación y discursos que salen. Es abrir otro espacio político de investigación al poder negociar cómo y en qué sentido circulan estos objetos. Puede ser que algún colectivo lo quiera de como elemento interno de trabajo. Es probable también que se eliminen partes o se estipule qué decir. Es posible además que quieran permanecer invisibles ciertas partes, en anonimato, indecibles..

Dos situaciones sobre la (in)visibilidad y lo no declibe – que recompongo desde mi memoria fragmentada:- .

Con una persona investigadora y militante sobre temas de urbanismo y movimientos sociales, discutimos durante una comida sobre mi investigación. Le explico el motivo de los mapas, su posible usos, y objetivos. Subrayo el carácter público y abierto de estos materiales. Me replica:a lo mejor estos mapa no deberían de circular libremente. Si alguien quiere ver el mapa que se suba al sitio y lo vea allí”

Una semana más tarde estoy entrevistando a una de las personas de un espacio con el objetivo de tejer la primera arquitectura del mapa, antes de llegar al espacio del taller colectivo. El tiempo vuela en nuestra entrevista, casi una hora registrada de una charla abierta y muy orgánica, donde ella describe conflictos, progresos y dificultades después de casi 7 años de militancia en un espacio. Salimos y me acompaña por la calle. Me pregunta:

– Estaba pensado en la entrevista, en que medida ser más medida o no callarme, pero bueno entendía que servia para hacer el mapa y no era material que vayas a subir a tu blog?

– Si claro, además sería interesante ver qué pasa finalmente con el mapa. Si pensamos que es necesario publicarlo todo. Si a lo mejor es necesario hacer entender que el mapa refleja una posición débil, que se abre a las paradojas de vuestra institución , y que muestra los conflictos también es un aspecto político y de aprendizaje, más allá de simplemente una exposición desencarnada y cruda que sea susceptible de cualquier ataque..

– Es verdad. Seria interesante que resaltarás este punto. Que es interesante ver nuestras debilidades y procesos como oportunidades, no sólo como flaquezas…

Oye también podría ser que el mapa lo pudiéramos ver antes o editar no?

– Si tienes razón … esto debería ser también parte del proceso del taller y que lo decidáis entre todas. Que surge del mapa o cómo se circula….

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