Presentación Intermediae , 27 de Abril :paradojas productivas y pedagogías inapropiadas.

Este 27 de Abril estaremos por Intermediae a las 17.30h , fruto de nuestra colaboración desde la investigación lanzada por la Residencias de Investigación 2012-12013 del Reina Sofía. Compartiremos espacios con diversos grupos y redes , y en especial una conversación espacio de encuentro con el investigador y antropólogo Isaac Marrero y la profesora e investigadora Aída Sánchez de Serdio

Os dejamos aquí el texto que hemos confeccionado para la ocasión:

Comunes, colectividades e institucionalidades: paradojas productivas y pedagogías inapropiadas

La pregunta sobre el trabajo colectivo y la gestión de lo común desentraña muchas paradojas, contradicciones y pulsiones sobre los modos de gestionar lo colectivo y lo público bajo el paraguas de una heterogeneidad y multiplicidad de posiciones. Esta cuestión no puede desentramarse a partir de una entrada en posicionamientos fuertes o posiciones esencialistas, con discursos o preceptos dados de antemano y soluciones o conceptos recetas o hegemónicos, basados en definiciones preestablecidas sobre que es los común o sobre en que límite situamos el afuera y adentro o las prácticas colectivas.

Así mismo la pregunta sobre la institución, sus límites y políticas sobre lo común puede ser aproximado también como una pregunta sobre los límites de los modos de organizarnos, construir espacios comunes y producir conocimientos a partir del otro, como una diferencia que no sólo acompaña, sino que trastoca, desborda y hace reverberar la misma estructura de producción de subjetividades y de espacios sobre lo colectivo ( ya sea esta una institución cultural, una escuela, un espacio gestionado por movimientos de base social, o la misma idea de ciudadanía).

Plantearnos el modo de estar juntxs, de negociar con la diferencia y permitir una producción heterogénea de modos de ser, hacer y estar con, es una pregunta que puede ser analizada a partir de las pedagogías colectivas, y sobre todo a partir de diversas aportaciones feministas contemporáneas al campo de la educación y pedagogías críticas. Estas pedagogías, plurales, no patriarcales ni centroeuropeas, trabajan a través de las diferencias de modo situado. Tratan de desestabilizar y aprender productivamente de los límites de la producción emancipadora, del trabajo de empoderamiento y otros mitos represivos heredados de las pedagogías dialógicas basadas en los modelo de contra-hegemonía cultural de las dialécticas de opresor, clase y sin voz de los 80`s (singularmente a partir del legado de Freire, el discurso del diálogo consensuado y ciertas nociones hegemónicas de educación popular de corte patriarcal-paternalista o investigación –acción). Estos y otros modelos políticos parecen marcar las agendas de la gestión y pensamiento sobre lo común con toques y sesgos racionalistas/patriarcales del discurso (la conferencia magistral y el modelo escrito/ libro como dispositivo hegemónico de construcción de discurso, la innovación y la producción y enunciación ingeniosa de conferencias o debates públicos), de los modos académicos del consenso y la democracia deliberativa (la asamblea, los grupos de lectura o clubs/ grupos de trabajo) o los modelos de empoderamiento ciudadano hipertrofiados (las redes sociales como estandartes únicos de una “pseudohorizontalidad” o modelos tecnofílicos que se presentan como p2p bajo círculos endogámicos de discurso y actores con el mismo capital cultural).

Las pedagogías feministas – y parte de la educación popular de movimientos sociales-, ayudan a repensar los límites de la institución y la gestión de lo público (ya sea la escuela, o a misma institución cultural). Plantean visiones descolonizadoras, paradójicas de la producción del conocimiento como algo incontrolable, impredecible, más allá de una conversación afirmativa con un círculo social de iguales. Espacios blandos, donde las labores invisibles reproductivas se repolitizan; donde es posible una relación con otros mundos y actores: donde la mezcla mestiza de lenguajes y de capitales culturales, y la ruptura de las formas de relación marcadas por el discurso académico o modos de hacer del “homus acedémicus” se generan y regeneran. Todo este abanico de otros espacios da cuenta de elementos articuladores de una cierta infrapolítica o política menor, que abren otras formas de instituir y hacer porosas, contradictorias, abyectas a las instituciones y también la gestión de lo común. No una aproximación fuerte, radical, antagonista desde un afuera constitutivo y constituyente de una crítica externalizada. Más bien una relación sutil, porosa, invisible, negociada, mestiza que trabaja desde las contradicciones internas, para no negarlas sino explorarlas como prácticas instituyentes. Unas pedagogías inapropiadas de la diferencia, que se alteran y replantean otros caminos de construir ciudadanía desde una sociedad política no de vanguardia, sino de retaguardia. De relación lenta y de repolitización del cuidado del otro.

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Enredarnos con implicaciones y aplicaciones. Escenarios y dispositivos pedagógicos.

Como ya hemos señalado en la introducción de las políticas de investigación esta propuesta se basa en generar con diversos artefactos o medios según las necesidades o preocupaciones/ problemáticas de cada escenario o iniciativa contactada e investigada, de manera que se produzcan situaciones de aprendizajes mutuos. El objetivo en este sentido diseñar artefactos o espacios de trabajo colectivo (talleres, encuentros, mapas de análisis de colectivos, mapas pedagógicos de la situación de trabajo político y tensiones,..).

Los modos operativos de trabajo que rodean la investigación, pensada como zonas de contacto, se basan generar situaciones de aprendizajes mutuos ( entre investigador y grupos) y plantear dispositivos pedagógicos o artefactos que se inserten y generen políticas de reconocimiento y distribución de capitales, economías relacionales diferentes y modos de mediar o reproducir otro tipo de saberes. De este modo se pretende que la relación del investigador sea activa y generada en un proceso de trabajo dialógico con diversos grupos y mediante talleres/ encuentros con determinados escenarios o iniciativas con las que se genere unas política de relación y sinergias que no sean ni intrusivas, ni depredadoras de sus ritmos.

A partir de lo descrito anteriormente nos gustaría señalar el modo en que trabajaremos estos aspectos de forma concreta con cada escenario es atendiendo a una ética de la reciprocidad entre el investigador y las personas con las que trabaja. Una ética que por otro lado, pensado en cómo se gestiona y trabaja sobre un común  se redimensiona como una forma distribuida de política de investigación. La investigación en este caso genera materiales y situaciones de múltiples aprendizajes, con artefactos de traducción cultural y espacios de socialización o encuentros entendiendo el proceso social de la investigación como un trabajo comunitario que responde a unas economías política específicas de acumulación , mediación y circulación de saberes.

En este sentido usamos más herramientas propias de la Investigación- Acción- Participativa , investigación militante y de la educación popular que enfatizan la generación de saberes, al tiempo que esto no excluye la pregunta sobre qué tipo de mediaciones y saberes se producen para evitar mitos patriarcales o relatos simplemente celebratorios ( vease el anexo de pedagogías críticas del glosario en relación a las pedagogías feministas) . En nuestro caso la negociación de los usos y potenciales en cada escenario para generar saberes colectivos en la propia praxis, algo que al mismo tiempo dialoga con otros marcos más propios de la investigación militante.

En cualquier caso, el propósito es poder generar alguna economía local y sostenible de capitales entre el investigador y el grupo para, no tanto intentar salvar una distancia con cada escenario, sino mediar y negociar cómo se produce esta distancia y como generar conocimientos, relaciones y beneficios mutuos. Este hecho se traduce en plantear de forma concreta y aplicada cómo se generan artefactos o dispositivos pedagógicos que se inserten en las problemáticas, relaciones, tensiones, necesidades o sinergias de cada grupo, sin por ello establecer claro está una investigación a la carta o servicio, pero si con una negociación previa de dónde y cómo insertar la investigación. Esto supone entender tareas reproducitvas como aclarar, comunicar, cuidar los espacios de trabajo mutuos,  y generar una relación dialógica múltiple de los capitales culturales y medios de que dispone un investigador . Este nos lleva a co-construir situaciones de aprendizaje mutuo que puedan partir de cómo mediar situaciones y relaciones productivas y reproductivas en el campo de lo social como  elementos articuladores de la praxis del investigador como trabajo político.

La metáfora descrita por Villasante de pasar de cazar mariposas  a mariposear y dejarnos enredar y desbordar en las redes de lo social ( 2006: 11-13), bien puede servir aquí para entender como pensamos “enredarnos” y dejarnos “enredar” en la investigación sobre el campo. Por ello la gestión de dispositivos pedagógicos, como situaciones, medios, espacios de aprendizajes colectivos, nos parece que puede generar enredos donde , por un lado, se cuestione la posición de poder del investigador de manera práctica, y por otro lado, se plantee el rol del grupo o escenario, no como un telón de fondo, sino como un espacio de intercambio y generación de saberes, donde se deposita y deja un dispositivos de código abierto para que el escenario lo circule y multiplique.

Las políticas de investigación de este modo nos sitúan una suerte de pedagogía colectiva en torno a varias dimensiones interrelacionadas de producción, mediación y paradojas de los saberes

– Primero entre la posición del investigador/a y los grupos/ escenarios con los que trabaja, entendiendo que aquí se producen posibilidades pedagógicas de transformación y aprendizajes colectivos bajo pragmatismos y miradas descolonizadoras.

– Segundo entre las posicionalidades que cruza, camina y atraviesa la mista investigación y la subjetividad del investigador/a, entendiendo que este proceso, de perderse, de devenir menor, de enredarse , de una contraciencia, en sí es un proceso pedagógico personal

– Tercero en el modo en que se circula y media estos sabres entre otros sujetos, y se producen múltiples traducciones culturales, y espacios de relación, que generan artefactos o dispositivos menores.

De este modo las preguntas problematizadoras que planteamos son:

¿Cómo generar un espacio articulado con la ciudad tratando de explorar una praxis investigadora y situada?

¿Cómo ensayar modos de hacer descentralizados que incluyan al investigador, al amateur, a la asociación, al trabajador cultural, a los centros educativos desde una serie de acciones heterogéneas?

¿Cómo estas políticas de investigación se interseccionan con otras herramientas y generan saberes situados y herramientas no hegemónicas? ¿Cómo se relacionan estas prácticas con modelos de educación popular y otras pedagogías donde éstas cuestiones también se problematizan?